Siete pulpiconsejos para mejorar tu productividad

Jan 21, 2026 | Consejos, Metodologías, Planificación, Productividad

Sabemos que eres un gran profesional, que te preocupas por hacer un buen trabajo y eso, querido pulpi, dice mucho (y bueno) de ti. Pero como todos tenemos bajonazos, a veces ese buen currículum laboral se enturbia cuando se enfrenta a la productividad.

A ver, no nos pongamos dramáticos. Que levante el tentáculo quien no haya bajado el rendimiento alguna vez por culpa de la avalancha de tareas, de que estas sean aburridas como un documental sobre la reproducción sexual de las anguilas o porque estamos pendientes de todo menos de lo que nos da de comer. La buena noticia es que fomentar la productividad en el trabajo es más fácil de lo que parece. Y esta es mi misión de hoy, amigui, guiarte por el buen camino de la productividad, tanto si teletrabajas como si vas a la oficina a diario. Aquí van algunos consejillos.

1.Descansa, pon el despertador tempranito y acuéstate prontito.

La base de la productividad de un trabajador está en el descanso. Dicen quienes saben de esto que lo ideal es dormir entre siete y ocho horas, así que es mejor que te olvides de trasnochar. Y si lo haces, asegúrate de que no tendrás que madrugar al día siguiente, porque ese cuerpo serrano tuyo va a acuciar el cansancio y no te va a dejar rendir como tú sabes.

¿Hemos dicho madrugar? Sí, porque está comprobado que el cerebro rinde más si te levantas temprano. Las primeras horas de la mañana suelen ser las más productivas porque nuestros coquitos están más despiertos. Así que pon ese despertador tempranito y acuéstate prontito. Es por tu bien.

Pero, oye, si tú eres más de trabajar por la tarde porque te concentras mejor, o incluso por la noche, adelante, márcate esos horarios (siempre que lo acuerdes con tu empresa o que seas autónomo, claro). El caso es que aprendas a identificar en qué momentos del día eres más productivo y te pongas manos a la obra. Eso sí, lo del descanso es impepinable, no hay excusa.

 

2. Ante todo, planificación (y objetivos claros), amigui

Antes de ponerte al lío, conviene que dediques unos minutos al comienzo de tu jornada laboral para planificar tu trabajo. Echa mano de tu organizador y notas LetsGo, que te lo pondrán todo muy fácil. No solo tendrás claro cómo se presenta el día o la semana, sino que también lo tendrás más fácil para jerarquizar prioridades.

Además, esa planificación te ayudará a fijar objetivos, a tener las metas claras. Porque tener grandes aspiraciones está muy bien, pero si se va paso a paso, se consigue llegar al final del camino. Lo ideal es marcarse objetivos diarios, medibles y fáciles de alcanzar. Con eso evitarás la frustración, que es una cosa muy mala que te deja el ánimo hecho trizas. Eso sí, que sean objetivos que dependan solo de ti, que para crearte necesidades (y nuevas tareas) ya está tu jefe.

 

3. Fuera distracciones, que te lías y te pierdes

Ya nos lo decían nuestras abuelas: lo mejor para no caer en la tentación es evitarla. Así que aparta las distracciones y céntrate en lo importante. ¿Qué distracciones son esas? Por ejemplo, las notificaciones del móvil. Fuera. Siléncialas. Lo que te tenga que decir tu amiga Mari Carmen puede esperar a que acabes tu jornada de trabajo.

El ruido, si eres una persona sensible, también puede impedir tu concentración y, por tanto, tu productividad. Prueba a usar, por ejemplo, auriculares con cancelación de ruido. O escucha una música tranquila que te ayude a concentrarte. Mano de santo, José Luis.

Lo de comprobar a todas horas el correo electrónico tampoco es buena idea. Si ya has silenciado el móvil, prueba también a eliminar las notificaciones del email. Es mejor que te fijes un momento (o varios) del día para comprobar si tienes marrones…, uy, perdón, correos nuevos.

4. Ordena y personaliza tu espacio de trabajo, hazme caso

Y hablando de evitar distracciones, si mantienes ordenado tu espacio de trabajo, tendrás más puntos para concentrarte y ser más productivo. Que tu mesa y tu escritorio (el físico y el digital) estén ordenados como si fueras a recibir la visita de tu suegra. El orden favorece la concentración y hace que el trabajo sea también más estimulante. Para leonera ya está tu cuarto.

Otra cosa que ayuda mucho a fomentar la productividad es que te sientas cómodo en el lugar en el que trabajas. Evidentemente, el mobiliario de oficina, en especial la silla a la que confiarás tus nobles posaderas y tus delicadas lumbares, son muy importantes. Pero también otros detallitos cuquis, como el dibujo que te ha hecho tu sobrino, la taza que te compraste cuando hiciste turismo en Benidorm o esa pelotita antiestrés que te regalaron por tu cumpleaños los compis del curro. En resumidas cuentas, que personalices tu espacio de trabajo. Si te sientes feliz y relajado en el lugar en el que curras, tu productividad será mayor.

5. Nada de multitask, ¡céntrate, José Luis!

Que sí, que ya sabemos que eres muy capaz y que puedes hacer varias cosas a la vez, pero mejor que no lo hagas mientras trabajas. ¿Quieres ser productivo de verdad? Pues céntrate en una sola tarea, que, como dice el refrán, quien mucho abarca poco aprieta.

Hay estudios que demuestran que, si te concentras en hacer una sola cosa cada vez, puedes mejorar tu capacidad de pasar de una tarea a otra de manera más productiva.

Conocer cuáles de esas cosas que tienes que hacer y que se te van juntando pueden estar automatizadas ayudará mucho. Si lo puede hacer una aplicación, por ejemplo, qué necesidad tienes de estar complicándote tú la vida. Además, te quitarás de encima todo ese trabajo rutinario que es un rollo y te hace bostezar. Que aquí venimos a currar, no a sufrir.

De ahí la importancia de tener toda tu jornada laboral planificada, con tus LetsGo bien a la vista para guiarte en lo que tienes que hacer. No imaginas el gustirrinín que da ir borrando tareas de esa lista y de esas notas.

6. Organiza tu tiempo en bloques, Mari Carmen

O lo que es lo mismo, marca con antelación cuánto tiempo te va a llevar cada tarea (hoooolaaaa, LetsGo…) y cómo vas a repartirlo. Y no olvides incluir en esa planificación los tiempos de descanso, que ser productivo no consiste en trabajar mucho, sino en trabajar bien. Un cafelito a media mañana, por ejemplo, te permitirá despejar la cabeza y facilitará tu socialización con tus compañeros o con tu vecina Mari Loli, si es que teletrabajas. La cuestión es que busques momentos de descanso que puedas dedicar a ti, que ya te lo dice tu madre: vales mucho.

Gracias a tu organizador LetsGo, por ejemplo, tendrás muy claros qué trabajos son los prioritarios y cuáles pueden esperar. ¿Quieres un pulpiconsejo? Empieza por hacer lo más aburrido en primer lugar, a primera hora del día. El fantasma de la procrastinación saldrá huyendo de tu cuerpo como si hubieras comido ajo.

Aunque este tema, el de la procrastinación, lo trataremos más en profundidad en otro artículo (y créeme, yo, como pulpo que soy, de profundidades sé mucho), te dejaré caer la bola de que para evitarla deberás cambiar de hábitos de trabajo. No me tires más del tentáculo que mis labios están sellados por el momento.

7. Aprende a decir no y a delegar; es sano

Que sí, que ya sabemos que eres un trabajador modélico y el favorito del boss, pero si lo que buscas es ser productivo de verdad, tienes que aprender a decir no. Stop. Basta.

Nadie mejor que tú, con tus LetsGo como argumento que lo justifica, sabe cuánta carga de trabajo tienes. Solo hay que ver todos tus LetsGo con todas tus notas para saber la cantidad de trabajo que tienes…Si no puedes aceptar una tarea más, dilo, no te cortes. O delégala en otra persona de tu equipo, que para eso trabajáis juntos en un mismo proyecto.

Y hasta aquí los pulpiconsejos de hoy. Echa mano de tus LetsGo y empieza a organizarte.

 

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